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Astrología Tibetana

Tendrel, medicina y estrellas

Desde el principio de los tiempos hemos estado fascinados por las estrellas. Y ellas nos han guiado.
Así estrechamente vinculada a las astronomía, surge en la antigüedad la astrología para tratar de conocer algo que todavía buscamos en la actualidad: comprender el sentido de la vida, las reglas del tiempo y obtener amparo bajo ese conocimiento.
Tradicionalmente la astrología tibetana es una de las cinco ciencias complementarias que se estudian en las Universidades Monásticas Budistas Tibetanas (Men-Tsee-Khan).
A diferencia de lo que ocurre con la astrología europea, que hace énfasis en la descripción de la personalidad, la astrología tibetana se interesa más por el desarrollo de la vida de la persona.
Proviene de diferentes tradiciones: la Hindú, la China, el Kalachacka del budismo tántrico y de la religión Bön de ámbito local.
La observación del cielo, del movimiento de planetas y estrellas, de las condiciones atmosféricas (viento, nubes, etc), de las plantas y los animales, proporcionaron grandes instrumentos de cálculo permitiendo a la astrología elaborar los primeros sistemas de calendarios que permitían pronosticar los cambios estacionales e interpretar los ciclos celestiales,hacer previsiones meteorológicas y prevenir la manifestación de circunstancias adversas.
El cálculo de los eventos anuales, la elaboración del calendario lunar, los horóscopos y la obtención de información necesaria para el almanaque anual tibetano (que señala los días auspiciosos y no auspiciosos para dar inicio a determinadas actividades) se realiza a través de herramientas que provienen de estas fuentes:
El sistema “KARTSI” que estudia los movimientos de los planetas y estrellas y se aproxima a la astrología occidental con la que comparte origen. Este es el utilizado para las cartas natales.
El sistema “DJOUNGTSI” o astrología de los elementos, que es el más eficaz para el análisis de los obstáculos anuales. Este sistema, también llamado astrología elemental por la utilización de los cinco elementos, llegó al Tíbet a mediados del siglo VII D.C., en tiempos del rey Songtsen Gampo, fundador del Imperio Tibetano y Mecenas del sistema médico tibetano.
También nos encontramos con el sistema “YANG CHAR” que profundiza en las relaciones sutiles entre nuestro cuerpo y los planetas.
Partiendo de estas bases y su vinculación a la confluencia de tiempo, medioambiente y condiciones externas e internas, la astrología tibetana se utiliza para determinar los ciclos atmosféricos y medir el tiempo (años, meses y días), y también para realizar un calendario recopilatorio de actividades diarias en sintonía con los movimientos del cosmos.
Así, los orígenes de la astrología establecen la premisa de que existe una relación entre los fenómenos que nos rodean y la manera en que configuramos nuestra realidad.
Esto puede entenderse bien si se tiene en cuenta como interactuamos unos con otros y la influencia del medioambiente en nosotros.
En el caso de la astrología tibetana contamos con un punta de vista que la enriquece al mezclar experiencia vital y búsqueda filosófica y que parte de la simple pero tan verdadera premisa de que todo y todos estamos conectados.
La palabra tibetana tendrel (rten ‘brel) es una abreviación del término ten-ching drelwar jungwa (rten cing ‘brel bar ‘byung ba) que es a su vez una traducción del término sánscrito pratitya-samutpada, o lo que nosotros entendemos como “interdependencia, coincidencia asupiciosa, originación dependiente”.
Es el nombre técnico de las enseñanzas budistas sobre causa y efecto, en las que se demuestra como todas las situaciones surgen como una combinación de varios factores que coinciden, de la confluencia de causas y condiciones.
No es de extrañar entonces que dentro del sistema tibetano , la astrología esté estrechamente relacionada con la medicina y conlleve un estudio serio en universidades médicas, dado que todo aquello a lo que somos suceptibles ( es decir nuestro entorno) puede aportarnos equilibrio o desequilibrio.
En el instituto medico “Men Tsee Khang”, fundado por el V Dalai Lama, los doctores debían estudiar astrología al mismo tiempo que medicina para llegar a ser mejores practicantes. La razón de esta relación es que el medioambiente es un producto de los 5 elementos externos de la misma forma que nuestro cuerpo es un producto de los 5 elementos internos.
Integrando medicina y astrología se puede infuir en la salud y el biensestar de todos los seres de forma más eficaz.
Es un hecho que prácticamente todas las civilizaciones han acudido a los astros tratando de averiguar el destino de los seres humanos, pero no sólo eso…
Alrededor del 1300 los polinesios cruzaron el océano orientándose por la posición de las estrellas. Se dirigían a más de 4.000 km de distancia, hacia un territorio desconocido, a contracorriente, en mar abierto. Hasta hace muy poco nadie lo creía posible. Sin embargo en 2007 se hallaron pruebas arqueológicas cuyas secuencias de ADN situaban la colonización polinesa en la región mapuche de Chile.
Esas estrellas fueron el mapa que les permitió establecer su posición y atravesar el mundo. Estos seres, en todo similares a nosotros hicieron posible lo imposible usando solo sus sentidos y su conocimiento obtenido por tradición oral a menudo en forma de canción.
Con el fin de localizar direcciones en varios momentos del día y el año, los navegantes en el este de la Polinesia memorizaban hechos importantes: movimiento de estrellas específicas, por donde salen y se ponen en el  horizonte de los océanos; tiempos de viaje; especies de fauna silvestre (que se congregan en las posiciones particulares), las direcciones de las olas en el océano, y cómo la tripulación sentiría su movimiento, los colores del mar y del cielo, especialmente los grupos de nubes que marcaban la ubicación de alguna isla. Así, solo con su memoria de lo que los rodeaba y la posición de los astros abordaron el mundo.
S.XXI : tenemos casas, barcos, aviones, naves espaciales y sobre todo gps!. Tenemos madres, hijos, tíos, sobrinos, amigos. Y también miedo, ansiedad, estres. No miramos las estrellas, no memorizamos rutas, los grupos de nubes nos son indiferentes. Y sin embargo somos la misma humanidad, perdida entre sus logros. Somos los mismos y somos otros. Tan necesitados de una guía, un mapa, una respuesta.
Sea cual fuere nuestra manera de pensar o de creer todos necesitamos saber.
De ese amor por las estrellas y por las oportunidades que nos abren, de esas preguntas que buscan respuesta, surge mi convicción de que esta sigue siendo una metodología válida, basada en la experiencia adquirida a lo largo de los siglos, una materia susurrada de conocimientos acumulados, que sigue brillando para nosotros, que aún es útil como mapa…Y al fin y al cabo todos necesitamos uno, no?

© SORIG KHANG VALENCIA - Centro autorizado de Sorig Khang International Foundation en España - http://www.sorig.net

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